Dos nuevos sueños en escena: Ballet de Monterrey obtiene nuevamente apoyo EFIArtes en 2026

El Ballet de Monterrey celebra un logro de enorme relevancia para su desarrollo artístico, institucional y cultural: en 2026, la compañía fue autorizada nuevamente con dos proyectos dentro del programa EFIARTES, uno de los estímulos más importantes para impulsar la creación, producción y renovación de proyectos escénicos en México.

Los proyectos autorizados son La Traviata (en su modalidad de gran formato), una nueva producción original creada por el propio Ballet de Monterrey, y la renovación del segundo acto de El Cascanueces, una de las obras más queridas por el público y una pieza emblemática dentro del repertorio clásico de la compañía.

Este resultado representa mucho más que una autorización administrativa. Es una confirmación del valor artístico, la seriedad profesional y la capacidad de gestión del Ballet de Monterrey para presentar proyectos sólidos, pertinentes y con impacto cultural.

Un reconocimiento al trabajo artístico e institucional
Obtener la autorización de dos proyectos EFIARTES en un mismo ejercicio constituye un logro significativo. Estos estímulos no se conceden de manera automática: cada proyecto debe ser presentado, evaluado y autorizado conforme a criterios artísticos, técnicos, presupuestales y de viabilidad.

Por ello, esta autorización refleja el trabajo coordinado de muchas áreas: la dirección artística, la administración, la producción, la planeación financiera, la gestión cultural y todos quienes hacen posible que una idea escénica pueda convertirse en una obra viva frente al público.

Para el Ballet de Monterrey, este logro confirma una ruta de crecimiento: crear nuevas obras, renovar producciones emblemáticas y fortalecer su presencia como una compañía de danza con visión, disciplina y vocación de permanencia.

¿Qué es EFIARTES?
EFIARTES es un estímulo fiscal del Gobierno de México diseñado para apoyar proyectos de inversión en distintas disciplinas artísticas, entre ellas la danza, el teatro, la música, las artes visuales y la edición de obras literarias. A través de este mecanismo, empresas o personas contribuyentes pueden aportar recursos a proyectos artísticos autorizados y recibir, a cambio, un crédito fiscal aplicable contra su impuesto sobre la renta.

Dicho de forma sencilla: EFIARTES permite que recursos privados se canalicen a proyectos culturales previamente evaluados y autorizados, generando una alianza virtuosa entre el sector público, la iniciativa privada y las instituciones artísticas.

En el caso de la danza, este estímulo puede contribuir a financiar procesos indispensables para una producción escénica: creación coreográfica, diseño y realización de vestuario, escenografía, iluminación, música, ensayos, producción técnica y todos aquellos elementos que permiten que una obra llegue al escenario con calidad profesional.

Para los lectores no especializados en temas fiscales, lo importante es entender que EFIARTES no es solamente un apoyo económico. Es también una herramienta que permite que proyectos artísticos de alto valor puedan concretarse, crecer y llegar a nuevos públicos.

La Traviata: una nueva creación del Ballet de Monterrey
Uno de los proyectos autorizados para 2026 es La Traviata, una producción completamente nueva y original del Ballet de Monterrey.

Inspirada en una de las historias más intensas y conmovedoras del repertorio operístico, esta nueva creación representa una oportunidad para que la compañía explore, desde el lenguaje del ballet, una obra cargada de emoción, drama, belleza y profundidad humana.

El hecho de que se trate de una creación propia tiene una relevancia especial. No se trata únicamente de montar una obra existente, sino de desarrollar una propuesta artística nueva, concebida desde la identidad, la sensibilidad y la visión creativa del Ballet de Monterrey.

Con este proyecto, la compañía reafirma su compromiso no sólo con la preservación del repertorio clásico, sino también con la creación de nuevas obras que amplíen su patrimonio artístico y contribuyan al desarrollo de la danza en México.

El Cascanueces: renovar una tradición viva
El segundo proyecto autorizado corresponde a la renovación del segundo acto de El Cascanueces.

El Cascanueces ocupa un lugar muy especial en la memoria del público. Es una obra asociada con la imaginación, la infancia, la fantasía y la celebración. Para muchas familias, representa además una puerta de entrada al mundo del ballet.

Renovar el segundo acto significa actualizar y enriquecer una parte fundamental de esta producción. Es una oportunidad para fortalecer sus elementos visuales, escénicos y artísticos, conservando al mismo tiempo el espíritu que ha hecho de esta obra una tradición entrañable.

En una compañía de ballet, renovar una producción clásica no es simplemente reemplazar elementos escénicos. Es cuidar una obra viva, revisar sus posibilidades, elevar su calidad y asegurar que siga dialogando con nuevas generaciones de espectadores.

Un logro que fortalece el futuro de la compañía
Este logro confirma que el Ballet de Monterrey continúa avanzando con una propuesta artística sólida, con proyectos capaces de convocar talento, generar comunidad y enriquecer la vida cultural de Nuevo León y de México.

Para la compañía, ser nuevamente autorizada en EFIARTES es motivo de orgullo, pero también de responsabilidad. Significa seguir trabajando con rigor, imaginación y compromiso para que cada proyecto autorizado se convierta en una experiencia escénica memorable.

El Ballet de Monterrey celebra este nuevo capítulo con gratitud hacia quienes hacen posible su labor y con entusiasmo por lo que viene: dos proyectos que prometen emoción, belleza y renovación sobre el escenario.

 

Cuando el Ballet de Monterrey se transforma, también transforma a su ciudad

El Ballet de Monterrey ha construido su historia sobre una palabra que no siempre se asocia con el arte, pero que resulta indispensable para comprenderlo: resistencia.

A lo largo de su trayectoria, la compañía ha enfrentado crisis económicas, cambios de dirección, etapas de incertidumbre y momentos de redefinición artística. Sin embargo, cada una de esas circunstancias ha sido parte de un proceso mayor: la consolidación de una institución cultural que no sólo ha permanecido, sino que ha aprendido a transformarse.

El reportaje publicado por El Norte el 4 de julio de 2026, a partir de la mirada de Rosario Murillo, coreógrafa y maestra de danza clásica, permite detenernos en ese momento particular que hoy vive el Ballet de Monterrey. No se trata únicamente de celebrar que la compañía siga en pie. Se trata de reconocer que hoy se presenta ante su público con una madurez artística distinta, más profunda y más arriesgada.

La madurez de una nueva etapa
Toda compañía artística atraviesa ciclos. Hay etapas de búsqueda, de afirmación, de crisis y de renovación. En el caso del Ballet de Monterrey, el momento actual parece reunir algo especialmente valioso: una combinación de solidez técnica, versatilidad interpretativa y valentía escénica.

Esa madurez no aparece de un día para otro. Se construye en el salón de ensayo, en la repetición silenciosa, en la disciplina cotidiana, en el diálogo entre maestros y bailarines, y en la decisión de no conformarse con ejecutar correctamente una obra, sino de habitarla con verdad.

Hoy, el Ballet de Monterrey muestra una compañía capaz de sostener el rigor del repertorio clásico y, al mismo tiempo, abrirse a lenguajes contemporáneos que exigen otra sensibilidad corporal y emocional. Esa capacidad de transitar entre mundos distintos habla de una agrupación más completa, más flexible y más consciente de su propio potencial.

El verdadero riesgo del arte
Cuando se habla de riesgo en el ballet, es fácil pensar en la dificultad física: un salto más alto, un giro más rápido, una secuencia técnicamente impecable. Pero el riesgo artístico va mucho más allá de la destreza.

El verdadero riesgo consiste en exponerse.

Consiste en salir al escenario no sólo para demostrar capacidad técnica, sino para permitir que el público vea algo más profundo: la entrega, la vulnerabilidad, la emoción y la honestidad del intérprete. Ese es el riesgo que hoy parece asumir el Ballet de Monterrey. No el de hacer más por hacer más, sino el de decir más con cada movimiento.

En esa dimensión, la danza deja de ser una demostración de virtuosismo para convertirse en una experiencia humana. El bailarín ya no sólo ejecuta pasos; sostiene una presencia. No sólo cumple con una coreografía; comunica una verdad escénica. Y cuando eso ocurre, el público deja de ser un observador distante y se convierte en parte del diálogo.

Una invitación al público regiomontano
La reflexión de Rosario Murillo plantea una pregunta que no debería pasar inadvertida: si el Ballet de Monterrey está asumiendo un nuevo nivel de riesgo artístico, ¿está la sociedad regiomontana dispuesta a responder con la misma valentía?

Monterrey es una ciudad acostumbrada a construir, producir, medir y avanzar. Esa identidad práctica y emprendedora ha definido buena parte de su historia. Pero una ciudad no se engrandece únicamente por su capacidad económica o industrial. También se engrandece por la profundidad de su vida cultural, por la forma en que cuida a sus artistas y por la manera en que acompaña a las instituciones que enriquecen su sensibilidad colectiva.

El Ballet de Monterrey no pertenece solamente a quienes conocen de danza. Pertenece a la ciudad. Es parte de su patrimonio vivo, de su conversación cultural y de su posibilidad de reconocerse como una comunidad capaz de emocionarse, contemplar y sentirse orgullosa de lo que ocurre sobre sus escenarios.

Apropiarnos de nuestro ballet
Apropiarse del Ballet de Monterrey no significa únicamente asistir a una función. Significa hablar de la compañía, invitar a nuevas audiencias, llevar a los jóvenes al teatro, abrir espacios de conversación y comprender que detrás de cada presentación existe una suma extraordinaria de disciplina, talento y entrega.

También significa dejar de mirar el ballet como una expresión distante o reservada para unos cuantos. La danza puede conmover a cualquier persona dispuesta a mirar con atención. No exige conocer todos los códigos técnicos para ser disfrutada. Exige, sobre todo, presencia, sensibilidad y apertura.

Cuando una compañía alcanza un momento de madurez como el que hoy vive el Ballet de Monterrey, la respuesta del público se vuelve fundamental. El arte necesita espectadores, pero también necesita comunidad. Necesita una ciudad que lo abrace, que lo celebre y que lo reconozca como parte de sí misma.

Una transformación compartida
El Ballet de Monterrey se ha transformado. Ha resistido, ha madurado y hoy se presenta con una fuerza artística que merece ser vista, acompañada y celebrada.

Pero su transformación no termina en el escenario. También puede transformar la manera en que Monterrey se relaciona con su propia vida cultural. Puede recordarnos que el arte no es un adorno, sino una forma de identidad. Que la sensibilidad también construye ciudad. Que una comunidad que apoya a sus artistas se vuelve más profunda, más generosa y más completa.

Si los bailarines se atreven en el escenario, nosotros debemos atrevernos desde la butaca. Atrevernos a mirar. Atrevernos a sentir. Atrevernos a dejarnos conmover.

Porque cuando el Ballet de Monterrey crece, también crece la ciudad que lo sostiene.

Escuela Ballet de Monterrey celebra su fin de cursos con El Corsario

El pasado 13 de junio, la Escuela Ballet de Monterrey celebró su fin de cursos con la puesta en escena de El Corsario, una de las obras más vibrantes, exigentes y espectaculares del repertorio clásico. Las funciones se llevaron a cabo en el Teatro de la Ciudad, a las 4:30 p.m. y 7:30 p.m., en una jornada que reunió el esfuerzo, la disciplina y el talento de nuestros alumnos sobre el escenario.

Inspirado libremente en el poema The Corsair, de Lord Byron, El Corsario narra una historia de aventura, amor, traición y rescate. En el centro de la trama se encuentran Conrad, un corsario valiente, y Medora, joven a quien busca liberar en medio de un mundo lleno de peligros, mercados, palacios, conspiraciones y viajes por mar. Como muchas grandes obras del ballet clásico, su argumento funciona como punto de partida para desplegar una sucesión de escenas de gran riqueza visual, música envolvente, danzas de carácter, trabajo de cuerpo de baile y momentos de enorme virtuosismo técnico.

Dentro de la historia del ballet, El Corsario ocupa un lugar especial. No sólo por su permanencia en el repertorio de grandes compañías internacionales, sino porque condensa muchos de los elementos que hacen del ballet clásico una disciplina artística de alto rigor: precisión, fuerza, musicalidad, elegancia, coordinación grupal, presencia escénica y capacidad interpretativa. Sus variaciones, pas de deux, escenas de conjunto y momentos de bravura representan un reto importante para cualquier bailarín.

Para los alumnos de una escuela profesional, montar El Corsario tiene un valor formativo muy significativo. Esta obra exige mucho más que aprender pasos. Requiere comprender el estilo clásico, sostener la técnica en escenas de gran energía, cuidar la limpieza del movimiento, trabajar la proyección escénica y responder con madurez a las demandas de una producción completa. En ella, los estudiantes enfrentan retos de coordinación, memoria coreográfica, resistencia física, expresividad y disciplina colectiva.

Uno de los grandes aprendizajes de una puesta como ésta es entender que el ballet no se construye únicamente desde el lucimiento individual. Aunque El Corsario contiene momentos de gran virtuosismo, también exige escucha, precisión y trabajo en equipo. Cada entrada, cada formación, cada gesto y cada transición forman parte de una estructura escénica mayor. Para los alumnos, participar en una obra de estas características significa experimentar de manera directa la responsabilidad de pertenecer a una producción, de sostener una narrativa y de contribuir al resultado artístico del conjunto.

La presentación de El Corsario fue, además, una celebración del camino recorrido durante el ciclo escolar. Sobre el escenario se hizo visible el trabajo cotidiano que muchas veces ocurre lejos de la mirada del público: las clases, los ensayos, las correcciones, la repetición constante, la concentración y la perseverancia. Cada función fue reflejo del compromiso de nuestros alumnos y maestros con una disciplina que exige entrega absoluta, pero que también ofrece una de las formas más poderosas de expresión artística.

Durante estas funciones, la Escuela Ballet de Monterrey tuvo también la oportunidad de despedir y celebrar a sus alumnos graduados. Para ellos, esta presentación marcó el cierre de una etapa fundamental en su formación. Ha sido un privilegio acompañarlos en su crecimiento dentro y fuera del escenario, ver su evolución artística y humana, y ser testigos de su dedicación, disciplina y amor por la danza.

A cada uno de nuestros graduados les deseamos mucho éxito en todo lo que viene. Esta siempre será su casa, y estaremos orgullosos de ver hasta dónde los llevan sus sueños.

Asimismo, queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento a los maestros de la Escuela Ballet de Monterrey, cuya entrega, pasión y dedicación hacen posible la formación de cada generación de alumnos. Su compromiso va más allá de la enseñanza técnica: acompañan, inspiran y guían a nuestros estudiantes en cada etapa de su desarrollo artístico y personal. Este espíritu de cercanía, excelencia y vocación es una de las características que distinguen a nuestra escuela y que deja una huella duradera en quienes forman parte de ella.

Con El Corsario, la aventura cobró vida sobre el escenario. Pero, sobre todo, cobró vida el resultado de años de formación, esfuerzo y pasión. La Escuela Ballet de Monterrey celebra así no sólo el cierre de un ciclo, sino también el inicio de nuevos caminos para sus alumnos, quienes llevan consigo la técnica, la sensibilidad y los valores que distinguen a nuestra institución.

 

Edgar Degas - La pequeña bailarina de 14 años

La pequeña bailarina de Degas: La historia detrás de una escultura que vuelve a mirar al mundo

La casa Sotheby’s anunció en Londres la subasta de una de las esculturas más reconocidas de Edgar Degas: Pequeña bailarina de catorce años, pieza que forma parte de la Colección Lewis y cuyo valor estimado se ubica entre 24.1 y 33.5 millones de dólares. La venta forma parte de un conjunto excepcional de obras reunidas por el magnate Joe Lewis, valuado en alrededor de 268 millones de dólares, considerado como la colección de un solo dueño más valiosa jamás ofrecida en subasta en Europa.

Más allá de la cifra, la noticia vuelve a colocar al ballet en el centro de una conversación internacional sobre arte, historia y mercado. Porque esta escultura no es únicamente una obra maestra de Degas. Es también una de las imágenes más poderosas que se han creado sobre la formación de una bailarina, sobre el mundo silencioso de los salones de ensayo y sobre la forma en que el ballet ha trascendido mucho más allá de los escenarios.

Degas encontró en el ballet una de sus grandes obsesiones artísticas. A lo largo de su carrera volvió una y otra vez a las bailarinas, no sólo como figuras bellas en movimiento, sino como cuerpos disciplinados, exigidos, observados en momentos de espera, cansancio, preparación y concentración. Le interesaba el espectáculo, sí, pero también aquello que el público normalmente no ve: La repetición, el entrenamiento, la rutina, la tensión física y emocional que antecede al instante luminoso de la función.

En ese sentido, Pequeña bailarina de catorce años ocupa un lugar singular. La obra fue concebida originalmente hacia 1879-1881 y presentada en la Sexta Exposición Impresionista de 1881. Su recepción fue profundamente polémica. El público y la crítica de la época no se encontraron con una bailarina idealizada, etérea o romántica, sino con una adolescente real, de postura firme, rasgos marcados y presencia casi desafiante. Degas la representó con una crudeza que incomodó a muchos: No era la imagen decorativa de la danza, sino una mirada directa al mundo social y humano que habitaba detrás del ballet parisino.

La modelo fue Marie van Goethem, una joven alumna de la Ópera de París. Como muchas niñas vinculadas al ballet en el siglo XIX, provenía de un contexto modesto y encontró en la danza una posibilidad de formación, trabajo y ascenso, pero también un ambiente de enorme exigencia. Su historia permite mirar la obra con mayor profundidad. Detrás de la figura inmóvil no hay sólo una postura académica; hay una adolescente enfrentada a un sistema artístico riguroso, a una disciplina temprana y a una sociedad que observaba a las bailarinas con fascinación, pero también con prejuicio.

Por eso la escultura causó tanto impacto. Degas no presentó a la bailarina en pleno triunfo escénico, ni en una pose de gracia convencional. La mostró en un instante de contención: De pie, con los brazos atrás, el mentón elevado y el cuerpo sostenido por una mezcla de orgullo, tensión y vulnerabilidad. La obra parecía preguntar qué hay detrás de la belleza del ballet y cuánto esfuerzo, disciplina y exposición exige convertirse en bailarina.

Hoy, más de un siglo después, esa pregunta sigue vigente. La presencia de esta obra en una subasta histórica confirma que el ballet no sólo pertenece al teatro. El ballet ha inspirado a pintores, escultores, compositores, escritores, fotógrafos, diseñadores y públicos de todo el mundo. Es una de las expresiones artísticas más poderosas de la historia porque reúne técnica, música, cuerpo, narrativa, emoción y una disciplina capaz de transformar el movimiento en lenguaje universal.

Para el Ballet de Monterrey, la noticia tiene una resonancia especial. La pequeña bailarina de Degas recuerda que cada función nace mucho antes de abrirse el telón. Nace en la formación diaria, en la corrección constante, en la precisión de la técnica, en la resistencia física y en la entrega silenciosa de quienes deciden dedicar su vida a este arte.

La subasta de Sotheby’s habla del valor económico de una obra excepcional. Pero también habla de algo más profundo: Del valor cultural del ballet y de su capacidad para permanecer en la memoria colectiva. Una joven bailarina de catorce años, observada por Degas en el París del siglo XIX, sigue convocando miradas, discusiones y admiración en pleno siglo XXI.

Esa es la fuerza del arte. Y esa es también la fuerza del ballet: Trascender su propio escenario para convertirse en pintura, escultura, historia, símbolo y eternidad.

 

Ingreso básico para artistas: Irlanda y los modelos comparados

Del piloto irlandés a una política cultural basada en evidencia.

Autor: Gustavo Leal Cueva, PhD.

Contenido

I. Origen del programa irlandés

II. Diseño del Basic Income for the Arts Pilot 2022-2026 

III. Resultados reportados del piloto

IV. La etapa 2026-2029

V. Naturaleza jurídica y fiscal del modelo irlandés

VI. Diferencia frente a una beca artística tradicional

VII. Programas comparables en otros países

7.1. Nueva York: ingreso garantizado para artistas

7.2. San Francisco y Minnesota: Pilotos locales de ingreso garantizado

7.3. Francia: Protección de la intermitencia laboral

7.4. Alemania: Seguridad social para artistas independientes

7.5. Corea del Sur: Reconocimiento legal y bienestar de artistas

7.6. Noruega, Finlandia y Suecia: Becas de trabajo y apoyos plurianuales

VIII. Tres familias de política pública

IX. Situación mexicana: Apoyos existentes y brecha estructural

X. Implementación de un modelo similar en México

XI. Seguridad social para artistas y agentes culturales independientes en México

XII. Posible diseño de un piloto mexicano

XIII. Riesgos de implementación

XIV. Opciones para México: Ingreso, seguridad social o becas plurianuales

XV. Consideraciones finales

Bibliografía

 

El programa irlandés Basic Income for the Arts constituye una referencia relevante para analizar nuevas formas de apoyo público a la creación artística. Más allá del otorgamiento de recursos a artistas, su importancia radica en la manera en que el Gobierno de Irlanda estructuró el programa como un experimento de política pública, con objetivos definidos, duración plurianual, medición de resultados y evaluación de beneficios sociales y económicos (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2025a) (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

Este programa tiene su origen se ubica en 2022. La etapa inicial fue el Basic Income for the Arts Pilot Research Scheme 2022-2026, diseñado para evaluar si una transferencia directa, periódica y no vinculada a un proyecto específico podía mejorar las condiciones de trabajo de artistas y trabajadores creativos. En 2026, el Gobierno irlandés ha aprobado un esquema sucesor para el periodo 2026-2029, lo que convierte al piloto en una política de continuidad, aunque con reglas propias y con un nuevo ciclo de selección (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2026a).

El caso irlandés es de particular relevancia porque busca atacar diversos aspectos como la precariedad del trabajo artístico, la intermitencia de los ingresos, la dificultad para acceder a seguridad social, la dependencia de trabajos ajenos a la práctica creativa y la tensión entre valor cultural y remuneración de mercado. Frente a estos problemas, distintos países han ensayado respuestas diversas. Algunas se aproximan al ingreso básico sectorial; otras funcionan como becas de trabajo, seguros de desempleo especiales, subsidios a la seguridad social o esquemas de bienestar para artistas (European Trade Union Institute, 2024) (Norwegian Directorate for Culture, 2026) (UNESCO, a) (UNESCO, b).

I. Origen del programa irlandés

El antecedente inmediato del programa se encuentra en la pandemia de COVID-19. La interrupción de funciones, conciertos, exposiciones, festivales, actividades audiovisuales y eventos afectó de manera particular a trabajadores culturales que ya operaban bajo condiciones de contratación intermitente. La respuesta irlandesa fue más que un apoyo emergente de corto plazo, pues se orientó a probar un mecanismo de estabilización del ingreso.

El Arts and Culture Recovery Taskforce, creado en 2020, recomendó implementar un piloto de ingreso básico durante tres años para personas del sector artístico, cultural, audiovisual, de espectáculos en vivo y eventos. Posteriormente, dentro del National Economic Recovery Plan, el Gobierno asumió el compromiso de desarrollar el programa. En el Presupuesto 2022 se asignaron €25 millones para su lanzamiento (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2025a).

El piloto abrió solicitudes del 12 de abril al 12 de mayo de 2022. Su estructura tuvo un componente de investigación. Se seleccionó a un grupo beneficiario y se compararon sus resultados con grupos de referencia. Esta característica diferencia el modelo irlandés de una beca ordinaria, ya que el apoyo fue diseñado para generar evidencia sobre los efectos de una transferencia directa en variables de ingreso, producción artística, bienestar y permanencia en el sector (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2025a) (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

II. Diseño del Basic Income for the Arts Pilot 2022-2026

El piloto consistió en un pago de €325 semanales a 2,000 artistas y trabajadores creativos seleccionados. El apoyo no estaba vinculado a la entrega de una obra específica ni a la comprobación de gastos por proyecto. Su lógica consistía en financiar tiempo, estabilidad y continuidad profesional (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2025a).

El programa partía de la hipótesis de que, si se reduce la inestabilidad económica de quienes se dedican profesionalmente a las artes, pueden destinar más tiempo a su práctica creativa, depender menos de trabajos ajenos al sector, mejorar su bienestar, invertir en materiales, colaborar con otras personas y sostener trayectorias artísticas de mayor duración (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

El diseño también reconocía un problema estructural del mercado cultural, que muchas actividades artísticas generan valor social, educativo, comunitario, simbólico y económico indirecto, pero no siempre producen ingresos suficientes para sostener a quienes las realizan. El ingreso básico sectorial busca atender esa brecha entre valor público y remuneración privada.

III. Resultados reportados del piloto

La evaluación oficial del Gobierno irlandés reportó resultados positivos. El análisis costo-beneficio publicado en 2025 señaló que, por cada €1 de dinero público invertido, la sociedad recibió aproximadamente €1.39 en retorno. El costo fiscal neto del piloto se estimó por debajo de €72 millones, después de considerar recaudación fiscal generada y ahorros en pagos de protección social (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

Los beneficios sociales y económicos estimados superaron los €100 millones. Una parte significativa de dichos beneficios se atribuyó a mejoras en bienestar psicológico, reducción de ansiedad, incremento de satisfacción vital y disminución de precariedad. También se reportaron efectos en ingresos, uso del tiempo y dependencia de prestaciones sociales (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

Entre los datos cuantitativos difundidos destacan los siguientes:

Indicador Resultado reportado
Pago semanal del piloto €325
Personas beneficiarias 2,000
Costo fiscal neto estimado Menos de €72 millones
Retorno social por cada €1 invertido €1.39
Beneficios sociales y económicos estimados Más de €100 millones
Aumento promedio del ingreso artístico Más de €500 mensuales
Reducción promedio de ingresos fuera de las artes Aproximadamente €280 mensuales
Reducción promedio de apoyos de protección social Aproximadamente €100 mensuales
Menor probabilidad de recibir pagos de desempleo tipo Jobseeker 38 puntos porcentuales
Beneficio estimado por bienestar psicológico Casi €80 millones

Estos resultados sugieren que el apoyo no sustituyó la actividad artística, sino que permitió reasignar tiempo hacia la creación. El aumento del ingreso artístico, acompañado de una reducción de ingresos provenientes de trabajos ajenos al sector, indica que el programa pudo haber reducido la necesidad de abandonar o limitar la práctica creativa por razones económicas (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

Los resultados deben interpretarse con cautela, pues corresponden a un país específico, con instituciones administrativas capaces de identificar beneficiarios, levantar información periódica y evaluar efectos. Además, los beneficios sociales, en especial los vinculados con bienestar psicológico, dependen de metodologías de valoración que pueden ser discutidas. Aun así, el caso resulta relevante porque incorpora una evaluación explícita desde el diseño y permite analizar el gasto cultural como inversión social.

IV. La etapa 2026-2029

El 10 de febrero de 2026, el Gobierno de Irlanda anunció la aprobación de los parámetros del nuevo Basic Income for the Arts Scheme. Este esquema sucede al piloto 2022-2026 y mantiene el pago de €325 semanales para 2,000 artistas elegibles, durante un periodo de tres años, con una fase de reducción gradual de tres meses al cierre del ciclo (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2026a).

Las guías publicadas para el periodo 2026-2029 precisan que el programa está dirigido a artistas profesionales con práctica creativa activa y predominantemente basada en Irlanda. Las personas solicitantes deben demostrar su práctica artística mediante documentos y cumplir requisitos de residencia, elegibilidad, auditoría y cumplimiento fiscal (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2026b).

El nuevo esquema conserva elementos del piloto, pero introduce una lógica de ciclos. Quienes reciban el apoyo en el periodo 2026-2029 no serían elegibles para el ciclo inmediato siguiente, aunque podrían volver a postularse posteriormente, medida que busca evitar una concentración permanente del beneficio en las mismas personas y permite ampliar la rotación de apoyos (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2026a).

V. Naturaleza jurídica y fiscal del modelo irlandés

La fuente directa del programa no parece ser una ley especial autónoma ni un statutory instrument específico, sino una decisión gubernamental instrumentada administrativamente por el Department of Culture, Communications and Sport, con respaldo presupuestal y reglas operativas en guías oficiales (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2025c) (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland, 2026a) (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2026b).

Este punto es relevante para su análisis comparado, ya que el programa opera como un esquema público administrativo, sustentado en autorización presupuestal y en reglas de aplicación. No se presenta como prestación universal ni como derecho subjetivo general de toda persona artista. La elegibilidad no garantiza automáticamente el pago, debido a que el número de solicitantes puede superar los recursos disponibles (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2026b).

Desde el punto de vista fiscal, las guías oficiales indican que las personas beneficiarias deben cumplir obligaciones ante Revenue, la autoridad fiscal irlandesa. Deben contar con situación fiscal regular, registrarse como trabajadores por cuenta propia cuando corresponda y presentar la declaración anual aplicable (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2026b). Por ello, el apoyo no debe describirse como un ingreso libre de impuestos. Es un ingreso público de apoyo profesional con consecuencias fiscales.

VI. Diferencia frente a una beca artística tradicional

El modelo irlandés se distingue de los apoyos culturales tradicionales por su objeto. Las becas artísticas suelen financiar una obra, una residencia, una investigación, una puesta en escena o una etapa de producción. El ingreso básico para artistas financia principalmente continuidad profesional.

Cuando el apoyo se vincula a un proyecto, la evaluación se concentra en entregables. Cuando se vincula a estabilidad de ingreso, la evaluación debe observar variables más amplias: Permanencia en el sector, tiempo creativo, bienestar, producción acumulada, inversión en capacidades, ingresos posteriores, formalización fiscal, redes de colaboración y beneficios comunitarios.

El programa irlandés parte de la idea estructural de que la creación artística requiere tiempo no siempre remunerado por el mercado. Ensayo, investigación, escritura, composición, exploración, entrenamiento, edición, lectura, práctica técnica y colaboración son actividades que pueden no producir ingresos inmediatos, aunque sean indispensables para la producción cultural.

VII. Programas comparables en otros países

El caso irlandés no es aislado, pero sí tiene características particulares. En otros países existen programas con finalidades semejantes, aunque con diseños distintos. Algunos se aproximan al ingreso garantizado; otros son regímenes de seguridad social; otros funcionan como becas de trabajo de largo plazo (Creatives Rebuild New York, b) (European Trade Union Institute, 2024) (Norwegian Directorate for Culture, 2026) (UNESCO, a) (UNESCO, b).

País o jurisdicción Programa Naturaleza Grado de similitud con Irlanda
Irlanda Basic Income for the Arts Ingreso básico sectorial Modelo más cercano: pago periódico, evaluación y continuidad nacional
EUA, Nueva York Creatives Rebuild New York Ingreso garantizado para artistas Muy similar en diseño, aunque filantrópico y temporal
EUA, San Francisco Guaranteed Income Pilot for Artists Piloto local de ingreso garantizado Similar, pero de escala local
EUA, Minnesota Springboard for the Arts Guaranteed Income Ingreso garantizado local Similar, de menor escala y con financiamiento no nacional
Francia Intermittents du spectacle Seguro de desempleo especial Atiende intermitencia laboral, pero no es ingreso básico
Alemania Künstlersozialkasse Seguridad social para artistas independientes Protege salud, pensión y cuidados, sin transferencia de ingreso mensual
Corea del Sur Artist Welfare Act / Korean Artists Welfare Foundation Bienestar y reconocimiento legal del artista Marco institucional de protección, no ingreso básico general
Noruega Government Grants for Artists Becas de trabajo plurianuales Financia práctica artística por años, con lógica selectiva
Finlandia Artist grants / Taike Becas de trabajo de seis meses a cinco años Apoyo a manutención artística, sin estructura de ingreso básico
Suecia Swedish Arts Grants Committee Becas y apoyos a artistas individuales Apoyos de trabajo, proyectos y movilidad; no ingreso básico sectorial

7.1. Nueva York: ingreso garantizado para artistas

Uno de los casos más cercanos al modelo irlandés es Creatives Rebuild New York, que otorgó 1,000 dólares mensuales durante 18 meses a 2,400 artistas del estado de Nueva York. El programa se diseñó como ingreso garantizado sin restricciones de gasto, dirigido a artistas con necesidad financiera (Creatives Rebuild New York, a) (Creatives Rebuild New York, b).

Su diferencia principal está en la fuente institucional. Mientras Irlanda opera un programa gubernamental nacional, Creatives Rebuild New York fue impulsado por una organización con respaldo filantrópico. A pesar de ello, su diseño resulta relevante para la comparación porque comparte la idea de transferir recursos directamente a artistas sin exigir comprobación de gasto por proyecto.

El programa de Nueva York permite observar que el ingreso garantizado para artistas no es únicamente una política europea. También ha sido ensayado en EUA desde organizaciones civiles, fundaciones y programas locales, especialmente a partir de la crisis económica y cultural derivada de la pandemia.

7.2. San Francisco y Minnesota: Pilotos locales de ingreso garantizado

San Francisco implementó el Guaranteed Income Pilot for Artists, facilitado por Yerba Buena Center for the Arts en alianza con la ciudad. El programa otorgó pagos mensuales a artistas afectados por la pandemia, con montos de 1,000 dólares mensuales y una cobertura inicial de 130 artistas (Yerba Buena Center for the Arts).

Minnesota, a través de Springboard for the Arts, desarrolló un programa de ingreso garantizado para artistas, trabajadores creativos y portadores culturales. Su esquema ha incluido pagos de 500 dólares mensuales por periodos de 18 meses, con expansión a artistas urbanos y rurales (Springboard for the Arts, 2026).

Estos casos son relevantes porque muestran que el ingreso garantizado para artistas puede operar a escala local y con estructuras híbridas de financiamiento. Su alcance es menor que el irlandés, pero permiten experimentar con comunidades específicas, medir efectos y adaptar criterios de selección.

7.3. Francia: Protección de la intermitencia laboral

Francia ofrece un modelo distinto. El régimen de intermittents du spectacle no consiste en un ingreso básico, sino en un sistema especial de seguro de desempleo para personas que trabajan de manera intermitente en artes escénicas, cine y audiovisual. El sistema reconoce que los contratos en estos sectores suelen ser temporales y discontinuos (European Trade Union Institute, 2024).

La lógica francesa no busca otorgar un ingreso a toda persona artista por su condición profesional, sino proteger periodos sin contratación cuando se cumplen requisitos de actividad previa. Es un modelo laboral y de seguridad social, más que un programa cultural de transferencia directa.

Su utilidad comparativa para México radica en la atención de la intermitencia. Muchos trabajadores escénicos, técnicos, músicos, bailarines, actores y personal de producción enfrentan periodos de actividad intensa seguidos de ausencia de ingresos. Un régimen de protección a la intermitencia podría ser más adecuado para ciertos subsectores que un ingreso básico uniforme.

7.4. Alemania: Seguridad social para artistas independientes

Alemania cuenta con la Künstlersozialkasse, o KSK, un régimen de seguridad social para artistas, escritores y publicistas independientes. Su función no es entregar un ingreso mensual, sino facilitar el acceso a pensión, salud y cuidados de largo plazo (UNESCO, b).

La KSK opera bajo una lógica semejante a la de un empleo asalariado, en la que el artista independiente paga una parte de las contribuciones y el resto se cubre con aportaciones públicas y contribuciones de empresas que utilizan servicios artísticos o editoriales. Este diseño reconoce que el artista independiente no cuenta con un empleador que asuma la parte patronal de la seguridad social (UNESCO, b).

Este modelo puede ser especialmente útil para México. La precariedad artística no se expresa únicamente en falta de ingreso inmediato, sino en ausencia de cobertura médica, pensión, protección por incapacidad, maternidad, vejez y riesgos de trabajo. Un esquema inspirado en la KSK atendería esa dimensión estructural.

7.5. Corea del Sur: Reconocimiento legal y bienestar de artistas

Corea del Sur adoptó en 2011 la Artist Welfare Act, cuyo propósito es proteger legalmente el estatus profesional y los derechos de los artistas, promover sus actividades creativas y contribuir al desarrollo artístico mediante servicios de bienestar. A partir de esta ley se creó la Korean Artists Welfare Foundation (Korea Legislation Research Institute., 2018) (UNESCO, a).

Este modelo no equivale a un ingreso básico, pero sí representa una institucionalización del bienestar artístico. Su importancia reside en reconocer al artista como sujeto de política social específica. La ley permite construir programas de apoyo, certificación, asistencia y protección conforme a una base normativa expresa.

Para México, este enfoque plantea una pregunta previa a cualquier transferencia económica: Si debe existir un estatuto jurídico más claro para las personas trabajadoras del arte y la cultura, especialmente para quienes operan fuera de relaciones laborales tradicionales.

7.6. Noruega, Finlandia y Suecia: Becas de trabajo y apoyos plurianuales

Los países nórdicos ofrecen una tercera familia de modelos. Noruega cuenta con Government Grants for Artists, que incluyen becas de trabajo de uno a cinco años, apoyos para artistas jóvenes de uno a tres años, y becas para artistas establecidos o senior de hasta diez años o hasta cierta edad. Para 2026, ciertos apoyos anuales se reportan en 342,193 coronas noruegas, pagadas mensualmente (Norwegian Directorate for Culture, 2026).

Finlandia, mediante Taike, otorga becas a artistas profesionales y periodistas culturales por periodos de seis meses, un año, tres años y cinco años. Estas becas están destinadas a sostener trabajo artístico profesional, aunque se otorgan bajo criterios selectivos y no como ingreso básico general (Arts Promotion Centre Finland, 2022) (Arts Promotion Centre Finland, 2025).

Suecia, a través del Swedish Arts Grants Committee, distribuye becas y apoyos estatales a artistas individuales en artes visuales, diseño, música, danza, teatro y cine. También tiene la función de monitorear las condiciones económicas y sociales de los artistas (Swedish Arts Grants Committee).

Estos modelos no son ingresos básicos en sentido estricto; más bien, su lógica es selectiva, evaluada por méritos, trayectoria, disciplina o proyecto. Sin embargo, comparten con Irlanda la idea de que la práctica artística requiere tiempo financiado y estabilidad suficiente para desarrollarse.

VIII. Tres familias de política pública

A partir de la comparación internacional, pueden identificarse tres grandes familias de intervención pública:

La primera es el ingreso garantizado o ingreso básico sectorial, representado por Irlanda y, en escala local o filantrópica, por Nueva York, San Francisco y Minnesota. Su objetivo es estabilizar ingresos mediante pagos periódicos no vinculados a comprobación de gasto por proyecto.

La segunda es la protección laboral o de seguridad social, representada por Francia y Alemania. En estos modelos, el problema central no es financiar creación en abstracto, sino cubrir intermitencia, desempleo, salud, pensión y riesgos asociados a carreras laborales no convencionales.

La tercera es el apoyo plurianual a la creación, representado por Noruega, Finlandia y Suecia. Estos modelos sostienen el trabajo artístico mediante becas de largo plazo, aunque conservan una lógica selectiva y evaluativa propia de los sistemas culturales tradicionales.

Estas familias pueden combinarse. Un país puede tener becas de creación, seguros especiales de intermitencia, esquemas de seguridad social para independientes e ingresos garantizados experimentales. La decisión depende del problema que se busque atender: Precariedad inmediata, falta de seguridad social, insuficiencia de tiempo creativo, informalidad, concentración de apoyos o debilidad institucional del sector cultural.

IX. Situación mexicana: Apoyos existentes y brecha estructural

México ha contado con una tradición de apoyos públicos a la creación artística. El actual Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales impulsa la creatividad artística y cultural individual, colectiva y comunitaria, con el objetivo de incrementar el patrimonio artístico del país (Secretaría de Cultura. Gobierno de México., a) (Secretaría de Cultura. Gobierno de México, b). Sus vertientes incluyen mecanismos como el Sistema Nacional de Creadores de Arte, Jóvenes Creadores, Creadores Escénicos, México en Escena, Residencias Artísticas, Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales, y el Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (Secretaría de Cultura. Gobierno de México, 2026a) (Secretaría de Cultura. Gobierno de México., 2026b).

Estos programas han sido relevantes para la producción cultural mexicana; sin embargo, su lógica se aproxima más a becas, estímulos, convocatorias o apoyos por trayectoria y proyecto que a un ingreso básico sectorial. En general, se apoyan perfiles, disciplinas, propuestas, trayectorias o procesos de creación, pero no existe un modelo nacional de ingreso periódico diseñado específicamente para estabilizar la vida económica de artistas profesionales con fines de evaluación pública.

La comparación con Irlanda no implica que México deba copiar el modelo. El contexto mexicano presenta diferencias importantes: Mayor informalidad, diversidad territorial, desigualdad regional, presencia de creadores comunitarios e indígenas, diferencias de costo de vida, limitaciones presupuestales, alta heterogeneidad disciplinaria y menor capacidad de medición sistemática en algunos segmentos culturales.

X. Implementación de un modelo similar en México

Sí podría implementarse, pero sería recomendable iniciar como piloto. Un programa nacional permanente sin fase experimental implicaría riesgos presupuestales, administrativos y políticos. Un piloto permitiría probar criterios de elegibilidad, medir efectos, ajustar montos, evitar sesgos de selección y construir evidencia.

El primer requisito sería definir con precisión la población objetivo. México tendría que decidir si el programa se dirige a artistas profesionales con trayectoria documentada, creadores emergentes, trabajadores escénicos, artistas comunitarios, portadores de patrimonio cultural, creadores indígenas, trabajadores técnicos de la cultura o una combinación de categorías. Esta definición es central porque determina quién queda dentro y quién queda fuera.

El segundo requisito sería construir criterios de elegibilidad incluyentes y verificables. Si se exigen únicamente pruebas formales, podrían quedar excluidas prácticas comunitarias o tradicionales que no se documentan mediante expedientes convencionales. Si los criterios son demasiado abiertos, el programa podría perder trazabilidad y aumentar el riesgo de discrecionalidad.

El tercer requisito sería establecer un diseño estadístico. Un piloto mexicano debería incorporar grupo beneficiario, grupo de comparación, encuestas periódicas y medición de indicadores: ingresos culturales, ingresos no culturales, horas dedicadas a la práctica artística, producción de obra, presentaciones, colaboraciones, bienestar, salud mental, gasto en materiales, formalización fiscal, acceso a seguridad social y permanencia en el sector. Esta dimensión resulta indispensable si se pretende replicar el componente de política basada en evidencia del programa irlandés (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2025b).

El cuarto requisito sería definir el tratamiento fiscal. En México tendría que precisarse si el apoyo sería un subsidio público, un estímulo económico, un ingreso acumulable, un ingreso exento o una transferencia sujeta a reglas específicas. Esta decisión tendría efectos en ISR, comprobación, padrones de beneficiarios, obligaciones fiscales y coordinación con el SAT. La experiencia irlandesa muestra que el apoyo puede coexistir con obligaciones fiscales específicas, en lugar de operar como transferencia completamente desvinculada del sistema tributario (Department of Culture, Communications and Sport. Government of Ireland., 2026b).

El quinto requisito sería contar con presupuesto multianual. La estabilidad es parte esencial del modelo. Si el programa se renueva de manera incierta cada año, se reduce su capacidad para modificar condiciones estructurales.

El sexto requisito sería establecer evaluación independiente. La experiencia irlandesa muestra que la continuidad del programa se justificó en buena medida por evidencia cuantitativa y cualitativa. En México, una evaluación creíble podría involucrar a la Secretaría de Cultura, Hacienda, CONEVAL, instituciones académicas y organizaciones culturales.

XI. Seguridad social para artistas y agentes culturales independientes en México

La discusión sobre un posible ingreso básico o mecanismo de sostenimiento económico para artistas en México debe vincularse con otro problema estructural del sector cultural: El acceso a la seguridad social. A diferencia de modelos como el alemán, donde existe un fondo específico de seguridad social para artistas independientes, México no cuenta con un régimen especial permanente para personas artistas ante el Instituto Mexicano del Seguro Social. Lo que existe es una vía general de incorporación voluntaria al régimen obligatorio para personas trabajadoras independientes, dentro de la cual pueden ubicarse artistas, agentes culturales, técnicos, gestores, creadores escénicos y demás personas que desarrollan actividades culturales por cuenta propia.

El avance jurídico más relevante se produjo con el Decreto publicado en el Diario Oficial de la Federación el 1 de diciembre de 2023, mediante el cual se reformaron, adicionaron y derogaron diversas disposiciones de la Ley del Seguro Social. Esta reforma incorporó en el Artículo 5 A la definición de “trabajador independiente o por cuenta propia” y reformó el Artículo 13, fracción I, para permitir que estas personas puedan incorporarse voluntariamente al régimen obligatorio. La definición comprende a la persona física que no está sujeta a una relación de subordinación laboral y que genera ingresos por el libre ejercicio de su profesión, oficio o actividad, supuesto en el que pueden encontrarse muchos artistas independientes (Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, 2023).

La reforma no creó una categoría especial para artistas, pero sí consolidó una vía legal aplicable al sector cultural. En términos de cobertura, el esquema permite acceder a los seguros de enfermedades y maternidad, riesgos de trabajo, invalidez y vida, retiro, cesantía en edad avanzada y vejez, así como guarderías y prestaciones sociales. Conforme al diseño legal, la persona trabajadora independiente cubre íntegramente las cuotas correspondientes, con posibilidad de realizar pagos conforme a las reglas previstas para este tipo de incorporación (Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos, 2023).

En paralelo, la Secretaría de Cultura impulsó en noviembre de 2023 la iniciativa denominada Estímulo para la Incorporación Voluntaria al Régimen Obligatorio del Seguro Social de Agentes Culturales Independientes. Esta iniciativa tuvo como finalidad incentivar la afiliación de personas agentes culturales no asalariadas, que trabajaran de manera independiente y no contaran con seguridad social vigente. La propia Secretaría de Cultura informó posteriormente que, mediante el componente Telar. Registro Nacional de Espacios, Prácticas y Agentes Culturales, se desarrolló el micrositio para el registro de agentes culturales al IMSS, en colaboración con dicho Instituto (Secretaría de Cultura. Gobierno de México, 2023).

Este estímulo debe entenderse como una medida operativa y temporal, no como la creación de un régimen especial de seguridad social para artistas. Su función fue facilitar la incorporación de agentes culturales al esquema general de personas trabajadoras independientes. Por ello, aunque representó un avance práctico, no modificó estructuralmente la Ley del Seguro Social para reconocer una categoría diferenciada de artistas o trabajadores culturales.

El seguimiento legislativo también muestra que, en enero de 2023, el Senado remitió a la Cámara de Diputados una minuta de reformas a la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, en la que se proponía impulsar acciones coordinadas con el IMSS para que prestadores de servicios culturales pudieran optar por el esquema simplificado de incorporación voluntaria al régimen obligatorio o por el Seguro de Salud para la Familia; sin embargo, el texto vigente de la Ley General de Cultura y Derechos Culturales, con última reforma publicada el 15 de enero de 2026, no incorpora una disposición expresa que establezca un régimen de seguridad social para artistas o agentes culturales en esos términos (Cámara de Diputados, 2026).

El tema sí quedó incorporado como línea programática en el Programa Sectorial de Cultura 2025-2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 15 de septiembre de 2025. La Estrategia 1.5 plantea propiciar condiciones laborales dignas y estrategias que favorezcan la sostenibilidad económica del sector cultura. Dentro de ella, la línea de acción 1.5.1 establece expresamente la intención de “incentivar el registro y la incorporación voluntaria al Régimen Obligatorio del Seguro Social de personas trabajadoras independientes del sector cultural” para que gocen de las prestaciones establecidas en el acuerdo de colaboración con el IMSS (Presidencia de la República, 2025).

Este avance programático es relevante porque coloca la seguridad social de las personas trabajadoras independientes del sector cultural dentro de la agenda de política pública; sin embargo, su alcance sigue siendo de coordinación, incentivo y promoción. No equivale a un derecho subjetivo específico, a un subsidio permanente de cuotas, ni a un régimen especial comparable con los modelos de seguridad social artística existentes en otros países.

Adicionalmente, el 14 de mayo de 2026 se publicó en el Diario Oficial de la Federación una reforma a la Ley Federal del Trabajo y a la Ley Federal del Derecho de Autor en materia de derechos de las personas trabajadoras artistas intérpretes o ejecutantes. La reforma actualizó el régimen laboral de artistas intérpretes o ejecutantes e incorporó disposiciones relacionadas con el uso de imagen o voz mediante inteligencia artificial u otras tecnologías. Este cambio es relevante en materia laboral y autoral, pero no reformó la Ley del Seguro Social ni creó un mecanismo específico de aseguramiento para artistas independientes (Presidencia de la República, 2026).

La lectura técnica es que México ha mostrado algún avance en el acceso potencial de artistas independientes al IMSS por medio de la figura general de persona trabajadora independiente. También se ha incorporado al sector cultural como población objetivo de políticas de incentivo y coordinación; sin embargo, permanece pendiente la definición de un modelo más adecuado a la intermitencia y precariedad del trabajo artístico. Mientras el esquema dependa del pago íntegro de cuotas por parte de la persona creadora, su utilidad práctica puede verse limitada en actividades con ingresos irregulares, estacionales o por proyecto.

En este punto, la comparación internacional resulta útil. El modelo alemán atiende el acceso a seguridad social de artistas independientes mediante un esquema de contribución compartida; el modelo francés protege la intermitencia laboral en las artes escénicas y audiovisuales; el modelo irlandés se concentra en estabilidad de ingreso; y los modelos nórdicos sostienen la práctica artística mediante becas plurianuales. México, por ahora, cuenta con una vía general de incorporación voluntaria, pero no con un sistema especializado que responda integralmente a las condiciones laborales del sector cultural.

XII. Posible diseño de un piloto mexicano

Un piloto mexicano podría iniciar con un número limitado de beneficiarios, por ejemplo, entre 1,000 y 2,000 personas, durante tres años. El monto tendría que definirse conforme al costo de vida nacional y regional. También podría considerarse un monto uniforme para facilitar evaluación, aunque ello podría generar desigualdades relativas entre regiones.

El programa podría estructurarse en tres grupos: artistas profesionales con trayectoria, creadores emergentes y creadores comunitarios o tradicionales. Esta segmentación permitiría evaluar efectos diferenciados y evitar que un solo tipo de perfil concentre los apoyos.

La selección debería combinar criterios de elegibilidad con mecanismos de distribución territorial y disciplinaria. También podría incorporar sorteo entre personas elegibles, como forma de reducir discrecionalidad y facilitar comparación estadística, siempre que se diseñe con reglas transparentes.

El programa no debería exigir entregables artísticos rígidos, porque eso lo convertiría en una beca de proyecto. Sin embargo, sí podría requerir participación en mediciones, reportes de actividad, actualización de datos y cumplimiento fiscal o administrativo proporcional.

Esto, por supuesto, es una mera aproximación, pues en para la ejecución se deben considerar un sinfín de variables que inciden en la práctica.

XIII. Riesgos de implementación

El principal riesgo sería crear un programa sin evaluación suficiente. Si el apoyo se diseña como transferencia sin indicadores, sería difícil justificar su continuidad frente a otras prioridades presupuestales.

Otro riesgo sería la captura por circuitos culturales ya consolidados. Para evitarlo, se requerirían criterios de inclusión territorial, disciplinaria, comunitaria y social. También sería necesario reconocer trayectorias no institucionalizadas.

Un tercer riesgo es la carga administrativa. Muchos artistas trabajan en condiciones de informalidad o con capacidades limitadas de gestión fiscal. Si el programa impone obligaciones complejas, podría excluir a quienes más necesitan apoyo. Por el contrario, si omite toda regla fiscal, perdería trazabilidad y legitimidad presupuestal.

También existe un riesgo de sustitución. Si un ingreso básico cultural se financia reduciendo otros apoyos indispensables, podría debilitar ecosistemas de producción, circulación, formación, residencias, infraestructura o compañías artísticas. El programa debería diseñarse como complemento, no como reemplazo automático de la política cultural existente.

XIV. Opciones para México: Ingreso, seguridad social o becas plurianuales

La comparación internacional permite concluir que México tendría al menos tres caminos posibles.

El primero sería un piloto de ingreso básico para artistas, inspirado en Irlanda. Su objetivo sería medir si una transferencia periódica mejora bienestar, producción, ingresos artísticos y permanencia en el sector.

El segundo sería un modelo de seguridad social para artistas independientes, inspirado en Alemania. Este podría ser especialmente útil para atender salud, pensión, incapacidad y protección de largo plazo.

El tercero sería fortalecer becas plurianuales de trabajo artístico, siguiendo modelos nórdicos. Esta opción podría desarrollarse dentro del Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, ampliando apoyos de mediano plazo para perfiles y disciplinas específicas.

Estos caminos no son excluyentes. Una política cultural integral podría combinar becas por proyecto, apoyos plurianuales, seguridad social especial, estímulos fiscales e ingreso garantizado experimental.

XV. Consideraciones finales

El caso irlandés muestra que el apoyo público a artistas puede diseñarse como política basada en evidencia. Su aporte principal consiste en trasladar la discusión desde la beca artística tradicional hacia la sostenibilidad profesional del trabajo creativo.

La experiencia comparada confirma que no existe un único modelo. Irlanda prioriza ingreso directo y evaluación; Francia protege la intermitencia; Alemania atiende seguridad social de independientes; Corea del Sur construye un marco legal de bienestar; los países nórdicos financian trabajo artístico mediante becas de mediano y largo plazo; distintas ciudades de EUA han probado ingresos garantizados locales.

Para México, el debate debería iniciar con una pregunta técnica: cuál es el problema público principal que se busca resolver. Si el problema es falta de tiempo creativo, el modelo irlandés ofrece una referencia. Si el problema es ausencia de seguridad social, Alemania resulta más pertinente. Si el problema es continuidad de trayectorias artísticas de alto nivel, los modelos nórdicos ofrecen herramientas útiles. Si el problema es la intermitencia escénica, Francia aporta una experiencia institucional relevante.

Un programa mexicano inspirado en estos modelos tendría que partir de reglas claras, presupuesto multianual, evaluación independiente, tratamiento fiscal definido, inclusión territorial y reconocimiento de la diversidad cultural del país. Sin estos elementos, el programa correría el riesgo de convertirse en una convocatoria más. Con ellos, podría abrir una nueva etapa de política cultural orientada a medir y sostener el valor público del trabajo artístico.

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Ballet de Monterrey más que espectacular con Don Quijote

Del 22 al 24 de mayo, Ballet de Monterrey presentó Don Quijote en el Auditorio Luis Elizondo, en una producción que reunió danza, música en vivo, teatralidad y una renovada propuesta escénica. Bajo la dirección artística de Yosvani Ramos, la compañía llevó al escenario una de las obras más vibrantes del repertorio clásico, basada en episodios de El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes, con coreografía inspirada en la versión original de Marius Petipa y música de Ludwig Minkus.

La presentación contó con la participación de la Orquesta Sinfónica del Tec de Monterrey, cuya interpretación en vivo aportó fuerza, dinamismo y profundidad a una obra caracterizada por su energía festiva, su virtuosismo técnico y su riqueza teatral. La música de Minkus, estrechamente ligada al carácter español de la pieza, acompañó cada escena con intensidad y color, generando una experiencia escénica de gran impacto para el público.

La historia de Don Quijote gira en torno al amor de Kitri y Basilio, dos jóvenes que desafían los planes de Lorenzo, padre de Kitri, quien desea casarla con Gamache por conveniencia económica.

Las bailarinas destacaron por la elegancia de sus líneas, la precisión de su técnica y la claridad expresiva con la que construyeron a Kitri, un personaje brillante, decidido y lleno de vitalidad. Por su parte, los bailarines imprimieron a Basilio un tono enérgico, ágil y carismático, especialmente visible en los momentos de mayor comicidad, como la escena en la que finge su muerte para obtener la aprobación del padre de Kitri. La química entre los intérpretes permitió sostener el pulso dramático y festivo de la obra a lo largo de sus dos actos.

La presencia escénica de personajes como Don Quijote y Sancho Panza permitió articular los distintos ambientes del ballet: La plaza del pueblo, el campamento gitano, la escena de los molinos de viento, el sueño de las dríadas y la celebración final de la boda.

Uno de los momentos más celebrados fue la aparición de los toreros, escena que tradicionalmente despierta entusiasmo en el público por su fuerza rítmica y su despliegue escénico. La energía del cuerpo de baile, junto con la participación de solistas y corifeos, reforzó el carácter festivo de la puesta en escena y mostró la solidez técnica de la compañía.

La escena fantasiosa de las dríadas, reincorporada por Yosvani Ramos para este montaje, añadió un contraste visual y poético dentro de la producción. El diseño de iluminación de José López Cristerna acompañó el carácter delirante del sueño de Don Quijote, creando una atmósfera distinta dentro de una obra marcada principalmente por el movimiento, el color y la celebración.

La renovación de escenografía y vestuario, diseñados por Marco Reyna, fortaleció la identidad visual de esta versión. El trabajo de maquillaje, a cargo de Juan Salinas, Kevin Cruz y Marco Reyna, también contribuyó a la construcción de los personajes de carácter, especialmente en los roles de Don Quijote y Sancho Panza. Cada elemento escénico permitió presentar una lectura fresca del clásico, respetando su esencia y potenciando su teatralidad.

Con Don Quijote, Ballet de Monterrey reafirma su compromiso con la excelencia artística, la formación de públicos y la presentación de grandes títulos del repertorio clásico en producciones de alto nivel. La colaboración con la Orquesta Sinfónica del Tec de Monterrey enriqueció la experiencia del público y confirmó el valor de reunir disciplinas artísticas en un mismo escenario.

Esta temporada representó una celebración del talento, la disciplina y la pasión que distinguen a Ballet de Monterrey. Don Quijote volvió a demostrar por qué los grandes clásicos permanecen vivos: Porque cada nueva interpretación permite redescubrirlos desde la energía, sensibilidad y visión artística de quienes los llevan al escenario.

 

Don Quijote: Precisión, pasión y movimiento, con Porsche

La reciente presentación de Don Quijote por Ballet de Monterrey fue una oportunidad para mostrar, una vez más, la fuerza expresiva, la exigencia técnica y la vitalidad escénica de una de las obras más importantes del repertorio clásico. Inspirado en el universo literario de Miguel de Cervantes, este ballet reúne virtuosismo, carácter, energía y una profunda celebración del movimiento.

En el marco de esta producción, y como parte de la alianza entre Ballet de Monterrey y Porsche, se crearon dos videos que reflejan la afinidad natural entre dos instituciones que comparten una misma visión: La búsqueda de la excelencia a través de la disciplina, la precisión y la pasión por el desempeño.

Don Quijote es una obra que exige de sus intérpretes una combinación excepcional de técnica, presencia escénica y dominio artístico. Sus variaciones, ensambles, pas de deux y escenas de gran dinamismo colocan a los bailarines ante uno de los retos más demandantes del ballet clásico. Cada salto, giro, gesto y desplazamiento requiere preparación, concentración y una entrega absoluta al escenario.

Esa misma exigencia encuentra un eco natural en Porsche, una marca reconocida por la ingeniería de precisión, el diseño, la potencia y el cuidado meticuloso de cada detalle. En esta alianza, Ballet de Monterrey y Porsche no fusionan sus mundos: los conectan. El arte y la ingeniería dialogan desde aquello que comparten en su esencia: excelencia, disciplina, prestigio, legado y pasión por el desempeño.

Los videos realizados con motivo de Don Quijote muestran esta conexión desde una perspectiva visual poderosa. En ellos, la velocidad, la elegancia y la fuerza del movimiento se presentan como lenguajes comunes. La bailarina y el automóvil aparecen como expresiones distintas de una misma búsqueda: Convertir la técnica en emoción y la precisión en belleza.

Para Ballet de Monterrey, esta colaboración representa una forma de ampliar la experiencia artística más allá del escenario. La danza no termina cuando cae el telón; permanece en la memoria del público, en la preparación de los artistas, en la imagen, en el movimiento y en las historias que se construyen alrededor de cada producción.

Don Quijote permitió celebrar la tradición del ballet clásico desde una mirada contemporánea, en diálogo con una marca que también ha construido su identidad a partir de la innovación, la exigencia y el perfeccionamiento constante. En ambos casos, el resultado visible es consecuencia de un trabajo profundo, silencioso y riguroso.

Detrás de cada función de Ballet de Monterrey hay horas de ensayo, entrenamiento, corrección, cuidado físico y compromiso artístico. Detrás de cada Porsche hay ingeniería, diseño, pruebas, tecnología y una historia de perfeccionamiento. Esa coincidencia es la que da sentido a esta alianza: Dos formas distintas de entender la excelencia, unidas por la misma pasión por hacer que cada detalle cuente.

Con estos videos, Ballet de Monterrey y Porsche invitan al público a mirar Don Quijote desde otra dimensión: Como una experiencia en la que el arte, el movimiento y la precisión se encuentran para celebrar aquello que impulsa a ambas marcas a ir siempre más lejos.

 

Escuela del Ballet de Monterrey destaca en las finales del YAGP 2026

La Escuela del Ballet de Monterrey, dirigida por Bárbara Navarro, tuvo una destacada participación en el Youth America Grand Prix 2026, realizado en Houston, Texas, durante mayo de 2026, una de las competencias internacionales más relevantes para jóvenes bailarines. En este escenario, estudiantes de distintas partes del mundo se reúnen para competir, tomar clases magistrales y acceder a oportunidades de formación con instituciones de prestigio internacional.

En esta edición, tres alumnos solistas de la Escuela del Ballet de Monterrey llegaron a las finales, reflejando el nivel técnico, artístico y formativo que distingue a la institución: Daniela Leal, de 11 años; Noé Rascón, de 15 años; y Galia Elizondo, de 19 años.

Daniela Leal González en el YAGP 2026, Houston, TX.

Noé Rascón en el YAGP 2026, Houston, TX.

Galia Elizondo en el YAGP 2026, Houston, TX.

Cada uno de ellos representó a la Escuela con una participación sobresaliente en sus respectivas categorías. Noé Rascón avanzó a la ronda final de seniors, donde presentó una actuación de gran madurez escénica y exigencia técnica. Galia Elizondo también llegó a la final senior femenil, consolidando una presencia firme y expresiva dentro de una categoría de alto nivel competitivo. Daniela Leal, por su parte, formó parte de esta delegación de finalistas, proyectando desde temprana edad el talento, la disciplina y el potencial que se cultivan dentro de la Escuela.

Además de sus participaciones como solistas, Noé Rascón y Galia Elizondo presentaron un pas de deux coreografiado por la propia Galia, titulado Re-Cognition, con el cual lograron colocarse dentro del Top 12 de esta importante competencia internacional. Este resultado adquiere un significado especial, pues reconoce tanto la ejecución de los bailarines como la capacidad creativa y coreográfica de una estudiante formada dentro de la institución.

Los tres finalistas del Ballet de Monterrey también se hicieron acreedores a diversas becas e invitaciones a programas internacionales, lo que confirma el alcance que puede tener una formación sólida, constante y orientada a la excelencia. Estas oportunidades abren nuevas rutas de aprendizaje y permiten que los alumnos convivan con maestros, escuelas y compañías que forman parte del circuito internacional de la danza.

A esta participación se suma un grupo de 26 estudiantes de la Escuela del Ballet de Monterrey que participaron en ensambles, llevando también el trabajo colectivo de la institución a este escenario internacional. Su presencia reafirma que el desarrollo artístico no ocurre únicamente desde el desempeño individual, sino también desde la disciplina compartida, la coordinación, la responsabilidad y el compromiso de trabajar como cuerpo escénico.

La participación en YAGP 2026 representa un logro relevante para la Escuela del Ballet de Monterrey, al colocar a sus alumnos en una plataforma donde convergen jóvenes bailarines de alto rendimiento de distintas partes del mundo. Estos resultados reflejan el trabajo diario de estudiantes, maestros, familias y equipo artístico, así como una visión formativa que busca preparar bailarines capaces de responder a los estándares técnicos y escénicos de la danza internacional.

Con estos resultados, la Escuela del Ballet de Monterrey reafirma su posición como una institución de alta exigencia y alto rendimiento, comprometida con la formación de nuevas generaciones de bailarines. Cada final, cada beca, cada invitación y cada presentación en el escenario son resultado de años de disciplina, constancia y pasión por una de las disciplinas artísticas más demandantes.

Más allá de la competencia, la presencia de estos alumnos en YAGP 2026 habla de un proyecto educativo y artístico que continúa abriendo caminos. Desde Monterrey hacia los escenarios internacionales, la Escuela del Ballet de Monterrey sigue formando talento con visión, carácter y capacidad para representar a México en los espacios donde se reúnen los mejores jóvenes bailarines del mundo.

 

Escuela de BdM rumbo a Final de YAGP 2026 en Houston

Estudiantes de la Escuela BdM competirán en la final internacional del Youth America Grand Prix

Este fin de semana, un grupo de estudiantes de la Escuela del Ballet de Monterrey emprende viaje a Houston, Texas, para participar en la final del Youth America Grand Prix 2026, una de las competencias de ballet estudiantil más reconocidas a nivel internacional.

La participación representa un momento significativo para la comunidad de Ballet de Monterrey, resultado de meses de preparación técnica, artística y personal. Cada ensayo, cada corrección y cada jornada de trabajo han formado parte de un proceso exigente que hoy permite a nuestros estudiantes presentarse en un escenario de alcance mundial.

En esta edición, Ballet de Monterrey tiene el orgullo de contar con tres finalistas solistas:

  • Noé Rascón, de 15 años
  • Galia Elizondo, de 18 años
  • Daniela Leal, de 11 años

A ellos se suma un grupo de veintiséis estudiantes que participarán en ensambles, llevando también el trabajo colectivo de la Escuela a esta importante competencia:

PRE COMPETITIVO. Edad: 8 a 11 años

  • María Sánchez
  • Zara Martínez
  • Elena Segovia
  • Emma Silveyra
  • María Ballesteros
  • María Emilia Wong
  • Regina López
  • Estefania de la Fuente
  • Luciana Diaz
  • Romina Garza

JUNIOR. Edades: 12 a 14 años

  • Vica Pérez
  • Ana Núñez
  • Abby Rodiles
  • Eugenia Nájera
  • Roberta Nájera
  • Andrea Carolina García

SENIOR. Edades: 15 en adelante

  • Isabella Toledo
  • Fátima Casas
  • Bárbara Sánchez
  • Roberta Mendoza
  • Eimmy Torres
  • Anny Medina
  • Yeira Gómez
  • Sofía Marquez
  • Nataly Murillo
  • Ana Sofia Terán

Los maestros que acompañan a estos alumnos son Bárbara Lozano, María Teresa Bredee, Nicolás Merenda, Carlos Atayde, junto con la directora de la Escuela del Ballet de Monterrey, Bárbara Navarro.

El pase a la final se obtuvo durante la competencia regional celebrada en Córdoba, Veracruz, a finales de octubre y principios de noviembre de 2025, donde la Escuela del Ballet de Monterrey tuvo una destacada participación. Aquella etapa fue el punto de partida de una preparación aún más intensa, enfocada en perfeccionar variaciones, ensambles, presencia escénica, musicalidad, técnica clásica y expresión artística.

La final de YAGP reunirá en Houston a cientos de jóvenes bailarines provenientes de distintos países, en un ambiente de alto nivel competitivo y formativo. Además de presentarse ante jurados internacionales, los estudiantes tendrán la oportunidad de tomar clases especiales en las instalaciones de Houston Ballet, una de las compañías más importantes de Estados Unidos de América y anfitriona de esta edición de las finales.

Para la Escuela del Ballet de Monterrey, esta participación confirma la importancia de formar bailarines con disciplina, sensibilidad, rigor técnico y visión internacional. Llegar a una final de esta naturaleza implica mucho más que competir: Significa vivir una experiencia de aprendizaje, convivencia y crecimiento artístico junto a jóvenes talentos de todo el mundo.

Ballet de Monterrey felicita profundamente a sus estudiantes, maestros, familias y equipo académico por este logro. Cada uno de ellos representa el esfuerzo cotidiano que sostiene la formación dancística y el compromiso de seguir impulsando el talento regiomontano hacia escenarios internacionales.

A todos nuestros estudiantes les deseamos una experiencia llena de aprendizaje, fortaleza y alegría. Houston será, durante estos días, un nuevo escenario para compartir el trabajo, la pasión y la disciplina que se viven todos los días en la Escuela del Ballet de Monterrey.

Vértice: una noche de fuerza, precisión y diversidad coreográfica

El 25 de abril de 2026, Ballet de Monterrey presenta Vértice, un programa que reunió obras de distintas líneas coreográficas y permitió mostrar la amplitud técnica y artística de la compañía. Fue una noche en la que el escenario se llenó de sensualidad, energía y carácter, con un repertorio que combinó piezas clásicas, pasajes neoclásicos y propuestas contemporáneas de gran intensidad.

Desde el inicio, la compañía mostró un alto nivel de calidad escénica, con bailarines capaces de transitar entre estilos contrastantes y sostener una presencia sólida a lo largo de toda la función. El público se mantuvo cautivo casi por completo, gracias a la fuerza de las obras seleccionadas y al desempeño del elenco.

Un programa con distintas capas escénicas

La velada abrió con Serenade, una joya del repertorio de George Balanchine, interpretada con sincronía, fluidez y una atmósfera de gran lirismo. Con música de Piotr Ilich Tchaikovsky y un vestuario en tonos pastel, la obra permitió apreciar la precisión del cuerpo de baile y la elegancia de su ejecución grupal.

Después llegó Diana y Acteón, pas de deux del repertorio tradicional con coreografía de Agrippina Vagánova sobre música de Riccardo Drigo. Destacó la participación de la bailarina brasileña Laura Barbosa y del solista cubano Michel Parreño, quienes ofrecieron una ejecución limpia y de alta exigencia técnica.

El programa continuó con Diluvio, obra de Sonia Jiménez creada a partir de música de Maurice Ravel y con intervenciones electrónicas de Israel Torres. La pieza generó una atmósfera poderosa, cargada de intriga, contraste y movimiento intenso. La coreografía llevó a los cuerpos de los bailarines a jugar con la luz, la oscuridad y la plasticidad del movimiento, construyendo una fusión escénica desafiante.

Energía, virtuosismo y momentos de alto impacto

En la segunda parte del programa, Majísimo, de Jorge García con música de Jules Massenet, llenó el escenario de vitalidad, giros, saltos y posturas elegantes. La obra aportó un tono festivo y dinámico, mostrando otra faceta del elenco.

También formó parte de la noche Hydra, creación coreográfica de Robbie Fairchild para el Ballet de Monterrey, con música de Ben Waters. Esta pieza causó un fuerte impacto en el público, que respondió con aplausos a la interpretación del ensamble.

El cierre incluyó Llamas de París, pas de deux del repertorio tradicional, en el que Godoy fue descrito como preciso, seguro y elegante. Todos los momentos reflejaron la exigencia del programa y la diversidad de retos técnicos asumidos por los intérpretes.

Una compañía en movimiento

Vértice permitió apreciar a Ballet de Monterrey como una compañía capaz de abordar repertorios diversos, desde la pureza clásica hasta propuestas contemporáneas de gran carga física y expresiva. La función mostró disciplina, versatilidad y una búsqueda escénica que exige a los bailarines precisión técnica, presencia interpretativa y capacidad de adaptación.

Con este programa, Ballet de Monterrey reafirma su compromiso con una programación amplia, en la que conviven la tradición del ballet, la creación actual y la colaboración con coreógrafos de distintas trayectorias. Vértice fue, ante todo, una noche de contrastes: Una presentación donde la compañía exploró distintos lenguajes del movimiento y ofreció al público una experiencia intensa, elegante y profundamente viva.